Otro trabajo de semiótica excepcional.
Éste es un cortometraje de 12 minutos de duración, obra del director australiano Patrick Hughes.
Lo interesante del corto, es que no existe diálogo hablado entre los dos personajes principales. Toda la historia se desarrolla únicamente a través de expresiones faciales y notas en papel.
Es un enfoque costumbrista de una vida londinense promedio, y una historia simpática potencialmente romántica, por hablar de una desesperada aferración emocional de los personajes, en mira de resolver sus solitarias existencias.
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